Coches y bicis: ¿es posible la convivencia?

La bicicleta es una pasión. Y, para muchos, una filosofía de vida. No en vano, miles de ciclistas están dispuestos a arriesgar su integridad física en las carreteras españolas para practicar su deporte favorito. Sin embargo, la tensa convivencia entre automovilistas y ciclistas se rompe al producirse accidentes de gran resonancia social, como fue el desgraciado caso de los hermanos Ochoa. Los colectivos ciclistas aprovechan estas ocasiones para pedir soluciones a la Administración.
Recientemente, unos 10.000 ciclistas se acercaron hasta el Palacio de la Moncloa, en Madrid, para exponer al presidente del Gobierno sus quejas. Es una historia cíclica, que invita a plantearse una cuestión muy polémica: ¿pueden convivir los ciclistas y automovilistas en las carreteras? Antonio Alix es comentarista de ciclismo de la cadena Eurosport, y como nombre reconocido en el mundo de la bicicleta (ha sido triatleta y practicante del ciclismo durante quince años) formó parte de la organización de la manifestación ante La Moncloa. Su respuesta a esta pregunta no invita al optimismo: "Estoy plenamente convencido de que la relación es muy complicada. Cada vez hay más coches y carreteras más amplias, y menos sitio para el ciclista. La convivencia es difícil, y el ciclista ha de asumir los riesgos que corre". Son palabras de alguien que ha renunciado al ciclismo de carretera, para centrarse en la bicicleta de montaña: "Yo reconozco que he dejado la bici porque estaba harto del riesgo. Después de quince años montando, no me importa reconocer que he tirado la toalla. El disfrute que tienes no merece la pena por el riesgo que pasas".

Otro ciclista que, sin embargo, no ha renunciado a su pasión es Carlos Muñoz Repiso, director general de Tráfico, que recorrió el pasado año casi 6.500 kilómetros en su bicicleta. Auto y Diesel Semanal publicó la semana pasada una amplia entrevista con Muñoz Repiso, en la que entre otras cosas comentaba: "Quien sale a la carretera como ciclista ha de asumir los riesgos que corre, pero hay que intentar minimizarlos". La ley también tiene la culpa Y para reducirlos al máximo, los colectivos ciclistas están demandando la articulación legal de una serie de medidas que, consideran, ayudará a los practicantes de este deporte. Porque lo cierto es que, desde la perspectiva legal, los vaivenes y las imprecisiones de la legislación han contribuido a crear una notable confusión entre quienes conviven en el asfalto. "En este tema, la indefinición legal ha perjudicado a todos", comenta Mario Arnaldo, director general de Automovilistas Europeos Asociados (AEA). "La modificación de la Ley de Seguridad Vial de 1999 incluía unas normas sobre el ciclismo que debían haberse desarrollado reglamentariamente, pero no se hizo. La gente no sabe si circular en paralelo está permitido o no, si el casco es obligatorio, o si se puede o no circular en las autovías... Por ejemplo, según esa ley, un ciclista tiene que pedir una autorización expresa para circular por este tipo de carreteras. ¿Alguien la solicita?".

Hasta el propio Muñoz Repiso reconocía a Auto y Diesel Semanal el intento fallido de la modificación de 1999: "Tuvo una mala orientación, y no lo digo a humo de pajas". José Rodríguez es presidente de la Asociación de Ciclistas Profesionales y, junto con "Perico" Delgado, encabezó la reciente manifestación de La Moncloa: "Nosotros pedimos medidas multi- disciplinares, porque creemos que la convivencia ha de ser posible, al igual que lo es entre coches, camiones y tractores. Para empezar, pedimos que la educación vial forme parte del programa escolar, para nosotros, una de las medidas más importantes. Es necesario que la gente en coche abandone esa falta de respeto que siente por el ciclista gracias a que se siente más fuerte". El impacto social de la última tragedia ciclista obligó al Gobierno a reaccionar. Mariano Rajoy, nuevo ministro del Interior (y apasionado del ciclismo), anunció en el Congreso de los Diputados, el pasado 7 de marzo, que se iba a impulsar el esperado desarrollo reglamentario en materia de ciclismo. Entre las medidas a tomar, Rajoy anticipó la regulación del transporte de menores en bicicleta, la fijación de la tasa de alcoholemia para ciclistas, la autorización de rodar en paralelo en determinados tramos y, también, el uso del "vehículo escoba" para anunciar la presencia de un pelotón de ciclistas.


Se modificará igualmente el Reglamento en lo referente a la moderación de velocidad y cambios de dirección de los vehículos de motor, y se permitirá la utilización de los arcenes de autovía, en función de determinados factores que serán concretados en el Real Decreto que el Gobierno prepara. Luces y sombras en la carretera Circular en paralelo es una de las medidas más solicitadas por los ciclistas y más rechazadas por los automovilistas. La realidad demuestra que proporciona mayor seguridad a los ciclistas, aunque la ley prohíbe su práctica. Las cifras de víctimas también parecen confirmar la mayor protección que ofrece: "El 80 por ciento de los accidentes con víctimas se produjo cuando el ciclista iba en solitario. Sólo el 2,3 por ciento de los fallecidos iba en paralelo", explica a Auto y Diesel Semanal José Rodríguez. Todo parece indicar que la circulación en paralelo se admitirá, pero no de forma genérica. "Los automovilistas han de mentalizarse de que un ciclista es como un coche de tres metros", explica Antonio Alix. "Ir en paralelo también obstaculiza el tráfico -reconoce-, es una batalla legal lícita, pero no por eso deja de ser peligroso".


Y es que rodar en paralelo también puede acarrear más de un disgusto involuntario para los automovilistas, como reconocía Carlos Muñoz Repiso en la entrevista del número anterior: "Este es un tema delicado, porque si se va por una carretera de montaña, por ejemplo, y un conductor se encuentra a la salida de una curva a dos ciclistas en paralelo, pues mal asunto. Hay que tener en cuenta que la Administración también adquiere una responsabilidad por los temas que legisla". La DGT parece haberse mostrado receptiva a una petición del colectivo ciclista muy positiva para su seguridad, pero también de inciertas consecuencias para el automovilista: el coche de apoyo. "Este es el tema que más obstaculiza el tráfico", reconoce Antonio Alix. "Va a provocar muchos cabreos. Si el automo- vilista está concienciado, bien, pero si no... En algunas carreteras se van a crear grandes tapones". Ciertamente, es fácil imaginar los problemas en el interior de Cataluña, País Vasco y Galicia, provocados cuando uno o más pelotones de ciclistas ruedan a poca velocidad, escoltados por vehículos de apoyos seguidos por una caravana de otros cuyos ocupantes han de resignarse a la marcha lenta.

Tras sus reuniones con los ciclistas, Carlos Muñoz Repiso ha intentado mostrarse conciliador, pero también pragmático: "Les he dicho que vamos a intentar autorizar un coche de protección, de forma restringida, cuando se salga en grupo organizado. Pero éste es un tema muy delicado. Tendremos que ponerle ingenio a este asunto". No parece que las infraestructuras vayan a solucionar los problemas del colectivo ciclista. Mario Arnaldo denuncia una práctica cada vez más frecuente por parte de la Administración o de las "ahorradoras" compañías contratistas, que cualquier ciclista reconocerá en sus salidas: "A la hora de reasfaltar, se dejan muchos arcenes a la mitad, con lo que se están creando escalones en medio de los mismos". Por otro lado, Arnaldo reconoce que "ni se conservan, ni se cuidan", lo que perjudica notablemente a los ciclistas, máxime si, como está prevista, se permitirá la utilización de las autovías para la práctica del ciclismo. Pero tampoco los carriles-bici serán la panacea. Muñoz Repiso fue muy claro en la entrevista de Auto y Diesel Semanal: hay prioridades sociales más importantes que crear costosas infraestructuras por toda la geografía española para la práctica de un deporte-ocio.

Para Alix, el tema de los carriles bici hay que situarlo en un contexto diferente: "En Europa hay muchos, pero son para utilizar la bicicleta como medio de transporte, mientras que en España los ciclistas salen a la carretera, o se van por zonas de montaña. Los carriles-bici, como la obra faraónica de la autovía de Colmenar Viejo, en Madrid, no resuelven el problema; son muy pocos kilómetros". Pero si los ciclistas solicitan un comportamiento respetuoso para su integridad física, tampoco está de más que esa misma preocupación se extienda a sus propios actos. "Hay muchos tramos donde los ciclistas no pueden rodar, y hay que evitarlos", precisa Antonio Alix. "Quien tiene que tomar medidas es el propio ciclista. Y quienes no lo sean, los que vayan sólo a pasear, que no salgan a la carretera, porque no están preparados, se ponen en peligro a sí mismos, a otros ciclistas y a los automovilistas".


Por su parte, Mario Arnaldo va un poco más lejos: "A los ciclistas no se les exige ningún conocimiento y actitudes para convivir con el resto de los usuarios. Creo que, como mínimo, haría falta una licencia, y también una edad mínima para salir a la carretera". Para Arnaldo, el tema del ciclismo, aun siendo importante, se ha magnificado: "El número de víctimas ha descendido, y esto no debería servir como cortina de humo que tape otros temas, como la muerte de peatones y de conductores con ciclomotor, que ha aumentado". En 1999 fallecieron 91 ciclistas, mientras que en 2000 se produjo un descenso del 36 por ciento, ya que la cifra bajó a 58. Por mucho que se enfaden los automovilistas con la presencia de los ciclistas en carretera, el ciclismo no va a ser prohibido. Ningún político tomará una decisión de tal calibre. En todo caso, será mejor regulado, y hasta posiblemente restringido en algunos casos. Pero los practicantes de este deporte tampoco pueden aspirar a paraísos ciclistas donde campar a sus anchas. "Creo que la solución es la concienciación -declara Antonio Alix, un ciclista que ha dejado la carretera-, porque el ciclista es parte del tráfico y, además, es frágil".
Este artículo fué publicado en la web www.albabike.com

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